El término de ‘sostenibilidad‘, que parece haber cobrado un protagonismo absoluto en los últimos tiempos, apareció, de hecho, ya en la década de los 60 de la mano de Rachel Carson. La bióloga estadounidense escribió un libro sobre cómo el DDT podía acabar con las aves y el resto de especies que se alimentaran de las praderas protegidas por este pesticida. Su obra no se llamaba casualmente ‘La Primavera Silenciosa’, pues llevado al extremo, podía llegar el día en que los productos químicos y la pérdida de respeto por la conservación de las especies puede llevarnos a perder el canto de los pájaros, en primavera.
Se podría afirmar que esta publicación fue la que empezó a formar una conciencia que, indiscutiblemente llevó de la mano lo que conocemos hoy en día como movimiento ecologista. Esta toma de conciencia fue la que definió las preocupaciones acerca de la sostenibilidad, pues empezó a subrayar la necesidad de no hipotecarles el futuro a las generaciones venideras. Desde ese momento los movimientos ecologistas han tomado cada vez más fuerya y acciones, como por ejemplo la de reciclar, han protagonizado la escena de los últimos tiempos.